¡Si no te ven, no te leen!

Actualizado: oct 1

Desde que fundé Agencia Literaria México, han pasado por mi escritorio cantidad de historias de terror de autores que han publicado ya sea en físico o en línea, en co-edición, se han auto publicado o incluso confiaron en una editorial, que han vivido verdaderos dramas tratando de colocar sus libros en las librerías o en el gusto del lector y han fracasado olímpicamente.


La industria editorial ha sufrido enormes cambios en los últimos tiempos. La época en que el editor apostaba fuerte por ti y por tu historia, ya pasó.


Las nuevas tecnologías abrieron un universo infinito de posibilidades y vender libros se volvió obsoleto, por más que nos duela reconocerlo. Hoy, el recurso más valioso no es el dinero, o el petróleo, es la capacidad de llamar la atención, recordemos que estamos ante un lector sobre estimulado y saturado.


Todos queremos ver nuestro libro impreso, pero… El hecho de llegar a las librerías ya no garantiza que consigas el éxito deseado. Es justo ahí donde comienza el verdadero trabajo del autor. Si no acompañas a tu libro, lo condenas a las estanterías o peor, a la tan temida devolución.


Es todo un triunfo conseguir que una editorial te publique, e incluso si lo hacen, no significa que tendrás éxito como autor. El trabajo de las editoriales es publicar y distribuir tu libro, es decir, hacer que llegue a las librerías que han sido incluidas en el contrato prometido. Ahí termina su trabajo.


Las librerías hacen un poco de promoción entre sus clientes asiduos, colocan tu libro en la “Mesa de Novedades” por una semana y después pasas a las estanterías, donde corre el riesgo de perderse para nunca jamás si no te encargas tú de hacer que sea conocido, reconocido y recomendado.


En un entorno digital saturado de información, dejar que otros se encarguen de la promoción de tu obra es un error mayúsculo. Nadie mejor que tú conoce las fortalezas de tu libro y el factor diferenciador. Ésta Propuesta Única de Valor, bien promocionada, hará que los lectores lo elijan de entre la inmensa competencia de historias similares.


Tu trabajo como autor no termina con el manuscrito, si te sientas a esperar que te descubran, podría no suceder jamás.


En 1913 Marcel Proust pagó él mismo de su bolsillo la publicación del primer tomo de En busca del tiempo perdido, tras la negativa de dos editoriales. La segunda edición corrió a cargo de una de las editoriales que originalmente había rechazado el manuscrito.


Paulo Cohelo es un gran ejemplo de auto publicación y apoyo comercial de su obra. No sólo es él mismo un ejemplo fiel de la filosofía de sus libros, siempre está acompañándolos en el proceso de la promoción y venta. En Rusia su libro El Alquimista no despegaba, así que “pirateó” su obra publicándola en Internet. Con ésta sola acción, las ventas empezaron a aumentar.


Credibilidad y Visibilidad son dos acciones que dependen exclusivamente del autor. La auto publicación es la herramienta más valiosa con que contamos hoy los autores. Internet y las redes sociales se han vuelto nuestros mejores amigos a la hora de dar a conocer nuestra obra.


Si no te ven, no te leen. Comienza por crear tu propia comunidad de lectores apasionados y apuesta por el “boca-oreja” para darle impulso a tu carrera literaria.




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